Facismo y nacismo copy =)

1 Fascismo y Nazismo como Ideologías Míticas Aníbal Romero (2004)

1. Racionalidad e irracionalidad.

Tanto en el campo de las ciencias sociales como en el de la teoría política existe una especie de prejuicio racionalista, que al tiempo de restar legitimidad teórica a los factores “irracionales” —así llamados— en la acción humana, tiende a subestimar en ocasiones su verdadera influenciapráctica, confundiendo las más de las veces lo analítico con lo valorativo. Aunque no haya sido esa su intención, Max Weber es parcialmente responsable de este estado de cosas en lo que respecta al estudio de la acción, pues si bien advirtió que su metodología de “tipos ideales” sólo buscaba establecer un paradigma de “acción racional con arreglo a fines”, con respecto del cual las “desviaciones”serían calificadas como “irracionales”, también procuró siempre identificar lo “irracional” con lo “afectivo”, ocasionando una inevitable degradación de lo emotivo como en alguna medida cuestionable o en todo caso ubicable en un plano de menor entidad en la evaluación de la conducta. Cabe decir que un científico social de la talla de Weber no perdió de vista este peligro, e insistió que su tipo ideal deacción “puramente racional con arreglo a fines” no implicaba “la creencia de un predominio en la vida de lo racional” 1 ; no obstante, el peso principal de su obra se coloca en función de preservar una idea de lo racional como de alguna manera superior o más legítimo en cuanto a sus propósitos y condicionamientos.

Ciertamente, Weber distingue entre una racionalidad formal y otra sustantiva. Laprimera tiene que ver con el estricto cálculo de medios y fines y la evaluación de las consecuencias probables de la acción así sopesada; con relación a la segunda, Weber admite que se trata de un concepto lleno de dificultades: nada
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Max Weber, Economía y sociedad (México: Fondo de Cultura Económica, 1992), p. 7

2 es sustantivamente racional como cuestión de hecho pues los valores decada cual son subjetivos. Según Weber, ya que vivimos en un mundo sin valores objetivos sino sólo de valores subjetivos y juicios de valor en conflicto, lo “racional” con respecto a valores es siempre irracional desde el punto de vista del estricto cálculo de medios y fines, “porque la reflexión sobre las consecuencias de la acción es tanto menor cuanto mayor sea la atención concedida al valorpropio del acto en su carácter absoluto.” 2 El resultado de sus reflexiones conduce a Weber a: 1) calificar de “perturbaciones’ los llamados “componentes irracionales” de la acción, 2) identificar éstos con lo “emotivo”, y 3) asignar a la sociología la tarea de analizar estos fenómenos en función de su sentido para los que les dinamizan, sin olvidar que se trata de desviaciones con respecto al tipoideal —racional— de la acción.

Siguiendo a Weber, Parsons también expone un concepto de racionalidad sustentado en el tipo de acción “que persigue fines posibles dentro de las condiciones de la situación, y por medios que, entre aquellos con que cuenta el actor, son intrínsecamente los más adecuados para el fin en cuestión por razones comprensibles y verificables mediante la ciencia empíricapositiva” 3 . Si aceptamos esta conceptualización no habría por qué llamar “irracionales” — desde el punto de vista formal— algunos de los fines del fascismo y el nazismo, aunque ese calificativo es frecuentemente empleado por los analistas al referirse a estos regímenes y sus conductores. Por ejemplo, Enzo Traverso argumenta que “El nacional-socialismo se caracteriza por la irracionalidad de sus finesy la racionalidad de sus medios, por su esfuerzo de plegar la racionalidad instrumental (técnica, administrativa, e industrial) de las sociedades modernas a un proyecto de remodelación biológica de la humanidad”. En cambio, nos dice, el estalinismo se caracterizó más bien “por la irracionalidad de sus medios, utilizados, es verdad, para fines condenables desde un punto de vista humano y

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